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Jóvenes en pie

Jóvenes en pie

II Conferencia de Juventud de CCOO

Por Yolanda Gil Alonso 

Tras el último congreso de CCOO se mandató la celebración de la segunda conferencia confederal de juventud de CCOO, un acto que tiene gran importancia para nuestro sindicato ya que la situación de los jóvenes en España tanto dentro como fuera del sindicato es preocupante. La conferencia tendrá lugar este año los días 17 y 18 de Abril en Madrid bajo el título “jóvenes en pie”. Para CCOO es prioritario dar voz a los jóvenes para que puedan decidir sobre su encuadramiento en el sindicato y para proporcionar los cauces de participación necesarios.

La realidad entre la población joven es diversa, pero hay algo que es común, los estudios tanto de formación profesional como universitarios se prolongan cada vez mas y CCOO debe actuar y organizarse ante esos colectivos pre-laborales de forma que les proporcionemos herramientas para afrontar la inclusión a la vida laboral.

Uno de los problemas más comunes entre la juventud es el abuso de las prácticas no laborales que muchas veces se usan de manera incorrecta cubriendo puestos de trabajo, esto unido a trabajos con alta temporalidad y rotación en los que es imposible el encuadramiento en alguna de las federaciones hace que no tengan un arraigo fuerte con el sindicato.

Para dar respuesta a las diferentes preocupaciones se ha elaborado un documento en el que se hablan temas que creemos que pueden ser importantes para la juventud como son: la vivienda, el cambio climático, el problema de las casas de apuestas y los problemas de salud que esta práctica conlleva, condiciones laborales de los jóvenes ( rotación, alta temporalidad, bajos salarios), también se habla de los trabajadores más vulnerables como pueden ser aquellos que pertenecen a las plataformas digitales de reparto y de la dificultad de los jóvenes para emanciparse.

Otro de los puntos clave que analiza el documento es la dificultad del sindicato para acercarse a la juventud; los datos que se obtienen sobre la afiliación menor de 31 años actualmente son muy alarmantes ya que han disminuido drásticamente desde 2007. De continuar así tendremos problemas para incluir jóvenes en el sindicato y para la renovación generacional que en algún punto necesitaremos por motivos obvios. Tras estudiar las cifras obtenidas en el documento de la conferencia en relación con la afiliación joven en CCOO, reconocemos que son preocupantes, pero debemos intentar que eso cambie, no debemos centrarnos ni fustigarnos con cifras, si no que necesitamos actuar de inmediato para seguir siendo la primera organización social en España.

El sindicato debe saber adaptarse a la nueva situación laboral y social de los jóvenes, así como a las nuevas realidades laborales como por ejemplo la digitalización y el teletrabajo.

En la conferencia de Abril en Madrid participarán 176 jóvenes delegados, los cuales habrán sido elegidos en las diferentes asambleas de las Comunidades Autónomas y en las conferencias previas de las federaciones estatales y de los territorios. Es necesario que esta conferencia se rija por unas normas para que las decisiones que se tomen tengan peso y se puedan llevar a cabo.

Para CCOO es importante realizar este tipo de actos ya que necesitamos saber de primera mano que es lo que nuestros afiliados jóvenes necesitan de nosotros para poder trabajar en esa línea.

La juventud es la franja de edad en la que más personas tienen trabajos precarios. La diversidad de situaciones (trabajadores de micro o mediana empresa, riders etc.) dificulta que podamos llegar a todos ellos, es por ello por lo que creemos en la importancia de cambiar la forma de actuar ante esas situaciones y dar cabida al conjunto jóvenes que están en unas situaciones más vulnerables y necesitan al sindicato. Creemos que la mejor forma de hacerlo es creando un espacio donde federaciones y territorios trabajemos conjuntamente para lograr el mismo fin.

Es importante destacar que el documento que se ha elaborado no es cerrado y que se pueden hacer enmiendas aportando nuevas ideas o modificando las existentes. Para este sindicato es importante conocer vuestras inquietudes y vuestras opiniones y es por ello por lo que estamos trabajando para que esto ocurra. Desde la FSSCCOO siempre hemos apostado por dar un impulso a la juventud en el sindicato para que nos vieran como un instrumento útil, visitando centros de formación profesional y universidades, ofertando formación continua, así como realizando un encuentro anual de jóvenes. Ahora es el momento de los jóvenes afiliados. Os necesitamos para participar en esta conferencia con la finalidad de saber cómo creéis que debemos organizar a la juventud y poder llegar a todos/as sin dejar a nadie en el camino, el sindicato os propone una idea clara al respecto pero queremos saber qué opináis vosotros, por ello os esperamos a todos y todas para debatirlo el próximo abril en Madrid.

Artículo original publicado en https://sanidad.ccoo.es/ee22a884e5cfc8f92e2660b233e5b188000058.pdf

¡Jóvenes en pie! Momento de la juventud

¡Jóvenes en pie! Momento de la juventud

¡Jóvenes en pie! Momento de la juventud

 

Por Ana Belén Montero

 

Es tiempo de reflexión y debate en CCOO PV sobre una cuestión de especial trascendencia como es la participación e incorporación de las personas jóvenes al sindicato.

CCOO es la organización social y sindical que aglutina a más jóvenes en España, con 49.000 personas menores de 31 años afiliadas a finales de 2019. Esta es una cifra nada despreciable en un contexto social y económico en el que la juventud se encuentra bajo el yugo de la precariedad, en el que la flexibilización del mercado laboral y el modelo productivo imposibilita a la mayoría de personas jóvenes desarrollar un proyecto de vida y los arroja en muchas ocasiones a la exclusión.

Es en este contexto donde se hace necesaria la adaptación constante de nuestra organización y sus estructuras a la realidad de la clase trabajadora más joven, fortaleciendo la conexión con la misma, siendo referentes en la lucha y defensa de sus intereses y reivindicaciones.

La gente joven decide organizarse sindicalmente cuando se identifica con los objetivos y lógicas de acción de la organización, cuando siente su utilidad. Para hacer de las CCOO un sindicato mucho más próximo a la juventud, desde hace unas semanas hemos iniciado un proceso de debate y reflexión en el que están convocados a participar la totalidad de la afiliación menor de 31, en la que miles de jóvenes de toda España, también en el País Valenciano, debatirán y decidirán sobre los pasos a dar para seguir avanzando hacia un sindicato mucho más participativo y cercano a la realidad de la juventud. Con el lema Jóvenes ¡En Pie! Repensar. Cambiar. Actuar se alza la voz de la juventud en CCOO PV, personas con perfiles muy diversos, que mediante asambleas expresan sus inquietudes, demandas y anhelos hacia un sindicalismo adaptado a una realidad cambiante. Este proceso concluirá en Madrid los días 17 y 18 de abril, momento en que representantes jóvenes de toda España asistirán a la Conferencia Confederal de Juventud para definir el proyecto colectivo que guiará la senda de nuestra organización en los próximos años.

El espacio de juventud de Joves CCOO PV hace tiempo que decidió dar un paso al frente en la lucha por la transformación social y, por ello, lleva años denunciando la situación de desigualdad y precariedad que sufre la juventud en nuestra comunidad y empleando el sindicato para defender sus derechos y los de sus compañeras y compañeros. Cada vez son más los jóvenes que no se resignan y son conscientes de que la justicia social y la conquista de derechos siempre ha tenido su origen en la capacidad de la fuerza organizada. 

En CCOO PV hemos acelerado el crecimiento en afiliación joven en el último año en más de un 10%. Esta es una muestra del trabajo desarrollado de acercamiento del sindicato a los problemas de la juventud, en la acción sindical llevada a cabo en cuestiones como la huida de la laboralidad a través de las becas o de los falsos autónomos, en la defensa de los intereses de la juventud trabajadora frente el empresariado y en la puesta en marcha de diferentes campañas informativas y reivindicativas del espacio de Joves CCOO PV desarrolladas a pie de calle, en los barrios, centros de estudios, pequeñas empresas. 

Pero el reto que tenemos por delante debe ser más ambicioso, no podemos conformarnos con lo conseguido, el pensamiento crítico y propositivo forma parte de la esencia de nuestra organización, y ese pensamiento debe ir encaminado a representar mejor los intereses de la juventud trabajadora, a buscar nuevas fórmulas de organización en el seno mismo del sindicato. No podemos asumir que la juventud no nos vea como su referente de lucha hasta que encuentren el trabajo estable que buscan. Y, por ello, debemos seguir definiendo prioridades en materia de acción sindical, estableciendo criterios en la negociación colectiva que otorguen una mayor calidad en el empleo de las personas más jóvenes, definiendo aquellas cuestiones en materia de Diálogo Social que permitan poner en el centro del debate social sus problemáticas y darles solución.

Hoy más que nunca es necesario que la juventud trabajadora se ponga en pie y sea partícipe de los cambios que requiere el sindicalismo de clase, en la estructuración de su acción sindical más allá del centro del trabajo y la empresa, para movilizar y defender mejor al conjunto de la clase obrera, especialmente de la más precaria.

*Secretaria de Política Social y Juventud de CCOO PV

 

Artículo original publicado en https://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/opinion/jovenes-pie-momento-juventud_1281206.html

 

 

Instrúyanse, agítense y organícense

Instrúyanse, agítense y organícense

De 1997 a 2020. II Conferencia Confederal de Juventud

Por Paula Guisande y Juan Martínez

CCOO celebrará su II Conferencia Confederal de Juventud los días 17 y 18 de abril de 2020. Un encuentro con el que culminará un amplio proceso de participación y debate de la afiliación joven del sindicato.

Mucho llovió desde esa primera conferencia que en 1997 abordó temas tan ajenos a nuestros días como el Servicio Militar Obligatorio y la Prestación Social Sustitutoria, que CCOO rechazó de lleno. En su día eran las incipientes ETT, los nuevos contratos de aprendizaje, las dobles escalas salariales, las principales preocupaciones de los trabajadores y trabajadoras jóvenes.

Con algún que otro neologismo y un toque tecnológico, la precariedad actual no es más que una actualización de aquella que comenzó a ensayarse con la juventud en los años 90. Extendida y profundizada hasta tal punto que ya no afecta sólo a jóvenes, ni se circunscribe a lo estrictamente laboral. Entre sus muchas consecuencias se encuentra la limitación, cuando no privación, del derecho a la participación en la empresa, lo que unido a la alta rotación, hace muy difícil un vínculo estable de los trabajadores y trabajadoras en situación precaria con el sindicato.

Consciente de esta compleja realidad, CCOO celebra ahora esta II Conferencia de Juventud con la intención de que toda la organización se vuelque en la elaboración del discurso político y las propuestas dirigidas a mejorar las condiciones de vida y trabajo de las personas jóvenes y en la búsqueda de soluciones organizativas que faciliten su implicación y participación sindical, pero también la atención y organización de nuevas realidades laborales que no tienen fácil encaje en la estructura sindical clásica.

Pero no son sólo las conferencias las que articulan la participación juvenil en el sindicato. CCOO lleva treinta años celebrando las escuelas confederales de juventud como cita anual de cuadros sindicales jóvenes, y a día de hoy prácticamente todas las organizaciones confederadas, ya sean territoriales o federales, cuentan con secretarías de juventud.

Fue la Conferencia de 1997 la que impulsó la extensión de estos espacios de participación a todas las organizaciones de CCOO, especialmente a las federaciones, que hasta entonces no contaban con espacios de juventud. Esta vertebración de la participación permitió avanzar en coordinación de campañas confederales, ayudó al intercambio de buenas prácticas y dio lugar a escuelas de jóvenes sindicalistas en casi todas las organizaciones.

Aquella Conferencia sirvió también para que se contase con las secretarías de juventud a la hora de configurar direcciones y para articular los espacios de participación de colectivos pre laborales, como estudiantes y jóvenes en busca de su primer empleo, y también a quienes ya estaban trabajando, principalmente en grandes empresas, que se fueron incorporando a los órganos de dirección de las federaciones.

Ya entonces las relaciones con organizaciones y plataformas juveniles acapararon parte del debate. Un tema que vuelve a estar presente en los documentos de esta segunda conferencia, puesto que las alianzas resultan claves para reforzar la posición de las personas jóvenes en un mundo que recién ahora parece pensar en el futuro, cuando la amenaza del cambio climático nos hace conscientes de que el pacto entre generaciones es obligado, pero no sólo en términos medioambientales, también en lo económico y social.

Finalmente, aunque no menos importante, toda iniciativa de juventud debe tener entre sus objetivos la formación y empoderamiento de cuadros sindicales. Hombres y mujeres capaces de asumir responsabilidades en el presente y en el futuro, de liderar sindicalmente los nichos laborales asociados a la economía de plataformas y lo que pueda surgir más adelante, y a contribuir con su frescura a la necesidad permanente de actualización del sindicato.

En una de sus célebres citas, Antonio Gramsci define muy bien las tres bases sobre las que se ha de construir la participación joven en el sindicato: “Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda nuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo nuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda nuestra fuerza”. Con esta II Conferencia de Juventud, CCOO tiene la oportunidad de reforzar estos tres pilares. En ello nos va el futuro a la clase trabajadora joven y no tan joven.

Artículo original publicado en
https://www.ccoo.es/0a99664ea5c86deba1ef2c5bd86656db000001.pdf

SMI: más que un acuerdo

SMI: más que un acuerdo

Carlos Gutiérrez Calderón

Secretario Confederal de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo de CCOO

Artículo original publicado en Cuarto Poder

  • “Este acuerdo nos permite distinguir en el horizonte el objetivo de situar progresivamente el salario mínimo interprofesional en el 60% del salario medio”
  • “No existe Estado social y democrático de Derecho sin un diálogo social capaz de concertar y llegar a acuerdos que mejoren las condiciones de trabajo y de vida”
  • “El diálogo social y la concertación entre los agentes sociales y el Gobierno tiene que ser capaz de proyectar seguridad a la sociedad mostrando su utilidad”

El incremento del salario mínimo interprofesional (SMI) a 950 euros por 14 pagas (1.108 por 12 mensualidades), fruto del acuerdo entre patronal, sindicatos y Gobierno, tiene unas implicaciones que desbordan su contenido. Es algo más que un acuerdo.

La subida es muy positiva. Un incremento del 5,5% respecto a los 900 euros de 2019 no es menor. Mejora las condiciones de vida de aquellos trabajadores que se encuentran en una situación salarial más complicada, que son quienes han sufrido más profundamente los estragos de la crisis económica y su gestión política. En efecto, según cálculos del gabinete económico de CCOO, dos millones de trabajadores se verán beneficiados por este incremento. Mayoritariamente mujeres del sector servicios, teniendo también un amplio impacto entre la juventud trabajadora.

Asimismo, el contenido de este acuerdo nos permite distinguir en el horizonte el objetivo de situar progresivamente el salario mínimo interprofesional en el 60% del salario medio, como así establece la Carta Social Europea. Este es ya un debate que desborda las fronteras de nuestro país. La nueva Comisión Europea, con su presidenta a la cabeza, Ursula von der Leyen, aspira a establecer un salario mínimo europeo en el marco de su agenda social. De esta forma se favorecería la convergencia entre los países de la Unión, se limitaría la competencia basada en el dumping salarial y permitiría luchar contra la creciente desigualdad en el viejo continente, mejorando la realidad de las millones de personas que se encuentran en riesgo de pobreza o los conocidos como working poors -trabajadores que aun con trabajo se encuentran en una situación de privación-. No será fácil. La batalla está servida.

Pero igualmente importante es la vuelta al pacto y la concertación en el diálogo social tripartito después de un largo tiempo sin acuerdos sustanciales. El diálogo social como institución a través de la cual los agentes sociales representativos y legitimados socialmente intervienen, desde la defensa de los intereses que les son propios, en el devenir de nuestro país, es un pilar fundamental e imprescindible en una democracia avanzada. No existe Estado social y democrático de Derecho sin un diálogo social capaz de concertar y llegar a acuerdos que mejoren claramente las condiciones de trabajo y de vida de la mayoría social trabajadora y sus familias. Sin esa capacidad de acuerdo y concertación, el diálogo social muta en una tertulia sin utilidad que deslegitima a las organizaciones de intermediación social y erosiona el sistema democrático.

Este acuerdo entre patronal, sindicatos y Gobierno ha sido un paso importante e imprescindible. Y sin embargo queda mucho por hacer. Aumentar el salario mínimo interprofesional no es suficiente para mejorar la realidad de muchos trabajadores que sufren insuficiencia económica. Una parte de estas situaciones de penuria derivan de un modelo de contratación que promueve la rotación permanente de empleo intercalándolos con períodos más o menos prolongados en el desempleo. Un trabajador en esta circunstancia tiene muy complicado completar una jornada laboral mensual o anual para alcanzar el salario mínimo interprofesional o el salario establecido en su convenio de aplicación. De la misma manera sucede cuando un trabajador tiene un contrato a jornada parcial.

Asimismo, otros aspectos que se encuentran incrustados en nuestro marco de relaciones laborales, con el objetivo de devaluar las condiciones laborales y salariales de los trabajadores, deberán ser modificados: la prevalencia y la ultraactividad de los convenios; la regulación de los procesos de subcontratación; el despido de los trabajadores estando de baja; las posibilidades de descuelgue para las empresas de los acuerdos firmados; o la regulación laboral de las denominadas plataformas digitales. Y no podemos olvidarnos del IPREM, Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples, referencia para multitud de ayudas y subsidios que lleva años sin actualizarse. Estos son, entre otros, algunos de los elementos que tienen que ser abordados en el diálogo social con la aspiración de alcanzar un acuerdo para ser reformados.

Nadie puede, ni debe, arrogarse la capacidad de bloqueo en la negociación. Desde CCOO somos conscientes de que las reformas y los avances de nuestro andamiaje laboral que son fruto del acuerdo entre los agentes sociales, patronal y sindicatos, son preferibles porque luego tenemos la responsabilidad de aplicarlos y desarrollarlos empresa a empresa, sector a sector. Pero si no hay acuerdo, CCOO exigirá al nuevo Gobierno, por todas las vías que como organización social tenemos a nuestra disposición, que promueva las reformas necesarias para reequilibrar el poder de negociación entre los trabajadores y los empresarios, profundamente alterado a favor de estos últimos tras las últimas reformas laborales, y para poder corregir la creciente desigualdad y precariedad que carcomen la sociedad y la democracia.

En tiempos de incertidumbre, en tiempos en los que cunde el miedo al futuro, el diálogo social y la concertación entre los agentes sociales y el Gobierno tiene que ser capaz de proyectar seguridad a la sociedad mostrando su utilidad. Demostrando capacidad de diálogo, negociación y acuerdo para luchar contra los que son los principales desafíos de nuestro país: la desigualdad y la precariedad. En caso contrario, en caso de bloqueo, CCOO exigirá que el Gobierno actúe en beneficio de la mayoría

“Urge reformar el sistema de prácticas no laborales para atajar el fraude laboral y garantizar los derechos de las personas en prácticas”

“Urge reformar el sistema de prácticas no laborales para atajar el fraude laboral y garantizar los derechos de las personas en prácticas”

28 de enero de 2020

Es urgente que el nuevo Gobierno desarrolle los compromisos ya adquiridos en materia de prácticas no laborales para combatir el fraude y la precariedad que afecta a miles de personas jóvenes.

Las prácticas no laborales constituyen hoy una fuente de precariedad sin control para miles de personas jóvenes en España. En un gran número de casos, este tipo de prácticas esconden relaciones laborales fraudulentas al encubrir puestos de trabajo asalariado que deberían estar bajo la cobertura del Estatuto de Trabajadores. Para Comisiones Obreras es imprescindible que el Gobierno, de manera inmediata, cierre la puerta al fraude en este tipo de prácticas y empiece por desarrollar –en el marco del diálogo social- las medidas ya comprometidas en materia de prácticas no laborales: aquellas incluidas en el Plan de Choque por el Empleo Joven y las que puedan derivarse mediante el correspondiente reglamento del Decreto ley 28/2018, así como las anunciadas en el pacto de Gobierno entre PSOE y UP.

A juicio de Jóvenes CCOO, es urgente ejecutar las medidas recogidas en el Plan de Choque por el Empleo Joven, consensuado con los agentes sociales y aprobado en diciembre de 2018, en el que se adelanta la negociación de un Estatuto para garantizar el desarrollo de unas prácticas no laborales de calidad que garanticen su carácter estrictamente formativo y curricular. De igual forma, es necesario establecer un marco que regule ayudas económicas y una protección social adecuada para quienes las desempeñan, la limitación de “becarios” por empresa y del encadenamiento de períodos de prácticas, así como la relación entre la persona en prácticas, el centro de formación y la empresa o institución en la que se desarrollen las mismas, con el fin de asegurar el objetivo formativo de las prácticas, estipular las actividades a realizar de las personas en prácticas y establecer los derechos y las obligaciones de las partes implicadas.

Por otro lado, es preciso desarrollar -con la mayor celeridad posible y también partiendo del diálogo con los agentes implicados- el reglamento del Decreto ley 28/2018 por el que las empresas, instituciones o centros de formación deberán dar de alta en la Seguridad Social a quienes estén desarrollando prácticas no laborales, reciban o no en este momento una contraprestación económica. Esta iniciativa constituirá una herramienta útil para poner coto a los abusos y al fraude existente y permitirá cuantificar de manera exacta el número de personas que se hallan realizando prácticas no laborales. Asimismo, facilitará la creación de un registro con información cuantitativa y cualitativa de estas prácticas, con objeto de saber dónde y en qué condiciones se desarrollan.

En definitiva, en opinión de Jóvenes CCOO, resulta imprescindible adoptar con carácter inmediato iniciativas que avancen hacia la articulación de un nuevo marco regulatorio para las prácticas no laborales que garantice su carácter formativo y permita combatir eficazmente el fraude actual y luchar contra la precariedad juvenil.

Plataformas digitales: huida de la laboralidad 4.0

Plataformas digitales: huida de la laboralidad 4.0

Nos dicen que es el trabajo del futuro, pero en realidad lo que sucede es que estamos regresando al pasado

El fenómeno de la ‘plataformización’ del trabajo pone en riesgo el Derecho del trabajo tal y como lo conocemos, así como nuestro sistema de protección social

Por Carlos Gutiérrez, secretario Confederal de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo de CCOO. Publicado el 26/07/2019 en el diario.es

Hace unas semanas, Adigital, la Asociación Española de la Economía Digital, junto a sus miembros asociados Glovo, Deliveroo, Uber Eats y Stuart, presentaron una propuesta normativa para la regulación del trabajo en plataformas digitales. El documento comienza con una exhibición, que raya la obscenidad, de los múltiples beneficios que irradian estas plataformas digitales de reparto (económicos, para los consumidores, para los repartidores, para el comercio y los negocios)  y finaliza con la propuesta de modificar la regulación del trabajo autónomo económicamente dependiente (TRADE) para adaptarlo a lo que consideran “nuevas relaciones de trabajo” surgidas del contexto digital: el “trade digital”. Sin entrar al detalle, lo que pretenden es asegurarse que la relación que mantienen las plataformas con los repartidores se enmarca en el régimen de autónomos, concretamente en el TRADE, a cambio de una serie de coberturas adicionales para los trabajadores. Huida de la laboralidad 4.0.

La huida de la laboralidad no es una dinámica reciente. No nace con la digitalización y el surgimiento de estos nuevos modelos de negocio. Es una pugna que desde hace décadas enfrenta a empresas y trabajadores. Aquellas buscan deshacerse de toda responsabilidad exigida por nuestro ordenamiento laboral y nuestro sistema de protección social. Bajo la figura de autónomos las empresas no tienen que pagar un salario ni respetar las jornadas laborales máximas, las vacaciones, los descansos o los permisos establecidos en el Estatuto de los Trabajadores y en los convenios colectivos. Tampoco tienen que pagar las cuotas que marca el régimen general de la Seguridad Social. Ni tienen que preocuparse por el hecho de que los trabajadores se organicen, elijan a sus representantes para negociar mejoras en sus condiciones laborales o convoquen una huelga. Es la externalización de los riesgos a los trabajadores y al conjunto de la sociedad a través de la mercantilización de la fuerza de trabajo. Es el interés por disciplinar y controlar a los trabajadores. Mientras, los trabajadores presionamos para que el ordenamiento laboral y nuestro sistema de protección social se respeten porque de ello dependen nuestras condiciones laborales y de vida, así como nuestra capacidad de organizarnos colectivamente para poder reequilibrar las desiguales relaciones de poder entre capital y trabajo.

Esta pugna por la laboralidad se despliega en todas las esferas. Son claves la dimensión jurídica y regulatoria. En relación a la primera, hasta ahora se han efectuado sentencias diversas. Unas han considerado autónomos a los trabajadores de plataformas. Otras los han considerado laborales. Cabe destacar que los procedimientos más numerosos y cualitativamente más relevantes se han decantado por la laboralidad de los trabajadores. Es el caso de los macrojuicios de Valencia y Madrid con más de 90 y 500 repartidores afectados respectivamente. Ambos fallos han fundamentado de forma sólida y rigurosa la existencia de ajenidad y dependencia en la relación de estas plataformas con los conocidos como “riders”. Hasta el punto de que la sentencia de Madrid señala que “los repartidores prestaban sus servicios de una forma completamente organizada y regida por la empresa, incluso en sus más pequeños detalles”. Los procedimientos judiciales siguen su curso y habrá que seguir trabajando en este ámbito. 

En relación a la esfera regulatoria, las plataformas digitales están desplegando una intensa labor de lobbista sobre los poderes públicos. En ella se enmarca la propuesta para la regulación ad hoc del denominado “trade digital”. En las manos del nuevo Gobierno está viabilizar los deseos de estos nuevos modelos de negocio y abrir la puerta a una creciente deslaboralización del trabajo como consecuencia de la expansión de estas plataformas digitales a todo tipo de sectores y actividades (su presencia es ya muy amplia y diversa), o, por el contrario, cerrar la puerta a este proceso tomando las decisiones necesarias para asegurar que las plataformas digitales cumplen con nuestro ordenamiento laboral y nuestro sistema de protección social. La madre de todas las batallas se dará en esta próxima legislatura.

El fenómeno de la plataformización del trabajo pone en riesgo el Derecho del trabajo tal y como lo conocemos, así como nuestro sistema de protección social. La regularización de una figura como la denominada “trade digital” sería la materialización regulatoria de la huida de la laboralidad 4.0 que provocaría que numerosas empresas de múltiples sectores de actividad encuentren acomodo en este marco para desprenderse de toda responsabilidad con nuestros derechos laborales y sociales. Nos dicen que es el trabajo del futuro, pero en realidad lo que sucede es que estamos regresando al pasado. Frente a ello, como siempre, es necesario continuar desarrollando la respuesta colectiva de los trabajadores en todos los ámbitos para hacer respetar nuestros derechos. En ello estamos.