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Plataformas digitales: huida de la laboralidad 4.0

Plataformas digitales: huida de la laboralidad 4.0

Nos dicen que es el trabajo del futuro, pero en realidad lo que sucede es que estamos regresando al pasado

El fenómeno de la ‘plataformización’ del trabajo pone en riesgo el Derecho del trabajo tal y como lo conocemos, así como nuestro sistema de protección social

Por Carlos Gutiérrez, secretario Confederal de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo de CCOO. Publicado el 26/07/2019 en el diario.es

Hace unas semanas, Adigital, la Asociación Española de la Economía Digital, junto a sus miembros asociados Glovo, Deliveroo, Uber Eats y Stuart, presentaron una propuesta normativa para la regulación del trabajo en plataformas digitales. El documento comienza con una exhibición, que raya la obscenidad, de los múltiples beneficios que irradian estas plataformas digitales de reparto (económicos, para los consumidores, para los repartidores, para el comercio y los negocios)  y finaliza con la propuesta de modificar la regulación del trabajo autónomo económicamente dependiente (TRADE) para adaptarlo a lo que consideran “nuevas relaciones de trabajo” surgidas del contexto digital: el “trade digital”. Sin entrar al detalle, lo que pretenden es asegurarse que la relación que mantienen las plataformas con los repartidores se enmarca en el régimen de autónomos, concretamente en el TRADE, a cambio de una serie de coberturas adicionales para los trabajadores. Huida de la laboralidad 4.0.

La huida de la laboralidad no es una dinámica reciente. No nace con la digitalización y el surgimiento de estos nuevos modelos de negocio. Es una pugna que desde hace décadas enfrenta a empresas y trabajadores. Aquellas buscan deshacerse de toda responsabilidad exigida por nuestro ordenamiento laboral y nuestro sistema de protección social. Bajo la figura de autónomos las empresas no tienen que pagar un salario ni respetar las jornadas laborales máximas, las vacaciones, los descansos o los permisos establecidos en el Estatuto de los Trabajadores y en los convenios colectivos. Tampoco tienen que pagar las cuotas que marca el régimen general de la Seguridad Social. Ni tienen que preocuparse por el hecho de que los trabajadores se organicen, elijan a sus representantes para negociar mejoras en sus condiciones laborales o convoquen una huelga. Es la externalización de los riesgos a los trabajadores y al conjunto de la sociedad a través de la mercantilización de la fuerza de trabajo. Es el interés por disciplinar y controlar a los trabajadores. Mientras, los trabajadores presionamos para que el ordenamiento laboral y nuestro sistema de protección social se respeten porque de ello dependen nuestras condiciones laborales y de vida, así como nuestra capacidad de organizarnos colectivamente para poder reequilibrar las desiguales relaciones de poder entre capital y trabajo.

Esta pugna por la laboralidad se despliega en todas las esferas. Son claves la dimensión jurídica y regulatoria. En relación a la primera, hasta ahora se han efectuado sentencias diversas. Unas han considerado autónomos a los trabajadores de plataformas. Otras los han considerado laborales. Cabe destacar que los procedimientos más numerosos y cualitativamente más relevantes se han decantado por la laboralidad de los trabajadores. Es el caso de los macrojuicios de Valencia y Madrid con más de 90 y 500 repartidores afectados respectivamente. Ambos fallos han fundamentado de forma sólida y rigurosa la existencia de ajenidad y dependencia en la relación de estas plataformas con los conocidos como “riders”. Hasta el punto de que la sentencia de Madrid señala que “los repartidores prestaban sus servicios de una forma completamente organizada y regida por la empresa, incluso en sus más pequeños detalles”. Los procedimientos judiciales siguen su curso y habrá que seguir trabajando en este ámbito. 

En relación a la esfera regulatoria, las plataformas digitales están desplegando una intensa labor de lobbista sobre los poderes públicos. En ella se enmarca la propuesta para la regulación ad hoc del denominado “trade digital”. En las manos del nuevo Gobierno está viabilizar los deseos de estos nuevos modelos de negocio y abrir la puerta a una creciente deslaboralización del trabajo como consecuencia de la expansión de estas plataformas digitales a todo tipo de sectores y actividades (su presencia es ya muy amplia y diversa), o, por el contrario, cerrar la puerta a este proceso tomando las decisiones necesarias para asegurar que las plataformas digitales cumplen con nuestro ordenamiento laboral y nuestro sistema de protección social. La madre de todas las batallas se dará en esta próxima legislatura.

El fenómeno de la plataformización del trabajo pone en riesgo el Derecho del trabajo tal y como lo conocemos, así como nuestro sistema de protección social. La regularización de una figura como la denominada “trade digital” sería la materialización regulatoria de la huida de la laboralidad 4.0 que provocaría que numerosas empresas de múltiples sectores de actividad encuentren acomodo en este marco para desprenderse de toda responsabilidad con nuestros derechos laborales y sociales. Nos dicen que es el trabajo del futuro, pero en realidad lo que sucede es que estamos regresando al pasado. Frente a ello, como siempre, es necesario continuar desarrollando la respuesta colectiva de los trabajadores en todos los ámbitos para hacer respetar nuestros derechos. En ello estamos.

La precariedad no es una condición ni categoría profesional

La precariedad no es una condición ni categoría profesional

  • El sindicato lanza una campaña para plantar cara a la precariedad en los sectores que agrupa la federación de Servicios
  • La web www.precaritywar.es aglutina todos los materiales de la campaña y las historias de los trabajadores

La campaña Precarity War nace de la necesidad de visualizar la precariedad que se ha generalizado en el mercado laboral, en especial en algunos de los sectores que agrupa la Federación de Servicios de CCOO: hostelería, contact center, comercio, colectividades, sector financiero, seguros…

CCOO Servicios pretende denunciar esta situación y mostrar la total oposición del sindicato a que se sigan degradando las condiciones laborales en nuestro país. Así, la campaña busca ser un llamamiento a los trabajadores de estos sectores para que se unan en la lucha para poder derrotar a la precariedad. “Que se reconozcan a sí mismos como los superhéroes y las superheroínas que sabemos que son, que se empoderen y se unan a nuestra organización para librar batalla. Porque la precariedad no es una condición ni una categoría profesional, es un virus para el que existe vacuna”.

“ESTAMOS CONTIGO, CONTIGO SOMOS”

Bajo este lema el sindicato quiere que los trabajadores se unan en la lucha con las siglas de CCOO. Hoy en día, las desigualdades de la sociedad se reflejan sobre todo en el mercado laboral y la precariedad se extiende entre las mujeres y los jóvenes, de formas distintas, pero con un elemento común: el empeoramiento de las condiciones laborales.

Actualmente, el 72% de los contratos parciales son firmados por las mujeres. Más de la mitad de estos contratos no son deseados, sino que quienes los han firmado no han podido encontrar un contrato con mayor jornada.

La temporalidad, que recae en un porcentaje también muy superior en las mujeres (80%), y la discontinuidad en la ocupación son también elementos muy característicos de sectores que están más feminizados como el de las camareras de piso o las teleoperadoras, que han sufrido las consecuencias de la precarización con mayor gravedad. En esta espiral de precariedad surgen las externalizaciones, que aunque no se sufren en todos los sectores sí están en estos sectores mas feminizados como monitoras de comedor, camareras de pisos, cajeras de supermercado, teleoperadoras, etc. Las empresas multiservicios aprovechan esta situación para intentar depreciar aún más las condiciones laborales de estos colectivos, que para algunas personas son invisibles.

Además, las altas tasas de desempleo juvenil en la actualidad hacen que los jóvenes que se incorporan al mundo laboral sufran una alta tasa de temporalidad, bajos salarios, falta de reconocimiento del nivel formativo adquirido en muchos casos y becas abusivas, que no responden a su objetivo: la formación.

La realidad que esconden muchas becas es un vínculo laboral, del cual las empresas se benefician económicamente. En esta situación de indefensión se encuentran miles de personas, que no tienen los derechos ni las garantías del resto de trabajadores.

* Puedes encontrar más información y contarnos tu experiencia en www.precaritywar.es